Team Building IMK 2015

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Team Building IMK 2015

“Ayer se fue, tomó sus cosas y se puso a navegar…”

Bueno, no fue ayer, pero sí hace un par de domingos. El grupo de trabajo de IMK nos decidimos a realizar una jornada de Team Building. El día perfecto, un domingo del mes de mayo, solazo y buen tiempo nos acompañarían… gracias a Dios.

Aprovechando que somos gente de secano y que nuestro compañero Martín tenía que practicar con alguien su reciente obtención de la licencia de Patrón de Barcos de Recreo, la actividad elegida fuer pasar el día en el mar montados en un barco. Eso está muy bien cuando la mayor parte del grupo el único barco al que ha subido es la Golondrina de Peñíscola…

Las semanas previas empiezan a surgir las dudas, preguntas y muchas inquietudes. También decepciones, descubrimos la equivalencia entre nudos y km/h y nos damos cuenta de que vamos a ir en un barco cuya velocidad máxima es de 13km/h y que en medio día hay que ir desde Burriana a Benicàssim y volver. Vamos, que no llegamos (luego quedó demostrado que sí, aunque por motivos del destino acabamos en Oropesa…)

El día llegó y todo empezaba según lo previsto: el barco se retrasaba, los anteriores inquilinos no llegaban al puerto y ya salíamos tarde. Al subir al barco otra buena noticia: la zodiac con la que teníamos que llegar desde el barco a la playa de Benicàssim estaba averiada. En la tripulación empiezan a surgir dudas… Pero embarcamos y, bocadillo en mano (ante todo, no pasar hambre), cambiamos nuestro destino hacia Oropesa del Mar donde atracaríamos en el puerto deportivo. A todos nos gusta el cambio, no zodiac, no arena, no agua, y sí puerto.  Para gente tan de mar como nosotros el cambio es muy favorable.

Una vez a bordo empiezan las clases prácticas, pues un barco no tiene cuerdas, volante, lados o cuentakilómetros. Para qué vamos a llamar a las cosas por su nombre, aquí son cabos, timón, babor, estribor, nudos, millas náuticas…

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A medida que avanzamos vamos descubriendo nuestra afición a la navegación, el mar va poniendo a cada uno en su sitio. Algunos tienen un talento natural para manejar el timón, otros una habilidad tremenda para izar las velas, otros se quedan sentaditos sin moverse mucho por si acaso y hay quien incluso se mete unas siestas serias entre pecho y espalda.

Comida express en el puerto de Oropesa y volvemos hacia nuestro punto de origen.  En la vuelta risas, postureo fotográfico… incluso descolgamos a uno de nosotros con un arnés. Y con la fuerza del viento volamos dirección sur-sureste.

Y siguiendo con la nota con la que abríamos este post…  “ y se marchó… y a su barco le llamó libertad… y en el cielo descubrió gaviotas y pintó estelas en la mar…”. Pues tuvimos suerte, y no poca, en esto. Gaviotas, bueno igual sí que vimos alguna, pero lo que nadie olvidará son los delfines que vimos cuando estábamos a punto de llegar a Burriana. Sí, delfines en libertad, campando a sus anchas, a escasos metros de la costa del mar Mediterráneo. Delfines que se exhibieron con unos saltos y un acercamiento a nuestro barco, pasando por debajo del mismo. Bastante increíble e inesperado.

Al final, todos llegamos a la conclusión de que la experiencia nos gustó bastante más de lo que preveíamos inicialmente. Sorprendidos quedamos de la tranquilidad que ofrece el mar y el más que interesante arte de la navegación. Sin dudar, cualquiera de los que asistimos repetiríamos.