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La industria azulejera española, radicada casi al completo en la provincia de Castellón, se ha volcado en un intenso trabajo interno de reforzamiento de su marca para conseguir un posicionamiento de su producto en el segmento de consumo más elevado de los mercados internacionales, y que vienen acompañados por una mejor comunicación, logística y proximidad al cliente. Esta estrategia no supone sólo una línea de diferenciación de su oferta respecto a la de nuevos países productores a bajo coste, sino que supone un canal de entrada para el producto fabricado en el extranjero, aunque comercializado bajo el sello español, que es en última instancia el paraguas que avala los estándares de calidad, diseño y servicio que exigen los clientes de los productos castellonenses. En este sentido, desde las empresas azulejeras se subraya, según quedó reflejado en un artículo de Daniel Náger publicado por el diario Mediterráneo de Castellón, que no se trata de sacar fuera la producción de todo el catálogo de propuestas, sino sólo aquellas partes, procesos o modelos que realmente no resulta competitivo producirlos en las factorías nacionales, por esa apuesta de producto sofisticado y de alto valor añadido. “La fiebre por hacer más metros se está cambiando por una apuesta por hacer algo mejor, diferente, con mayor valor añadido”, subraya el gerente de Ceracasa, Carlos Cabrera, quien añade que la “deslocalización es una circunstancia más. No creo que sea lo que nos va a salvar, pero es un elemento que se debe tener en cuenta” y que cada empresa, en función de sus necesidades y estrategias, “puede aplicar. Hay que respetar las decisiones de cada uno, eso sí, mientras sean legales”. Por su parte, el gerente de Navarti-Gres de Valls, José Vicente Mejías, afirma: “Hoy, todo el proceso está muy tecnificado y existen muchos mecanismos de control, por lo que no existen problemas de calidad”. El sector cerámico español está permeabilizándose a una estrategia que ya están siguiendo otros sectores industriales, como el textil, a través de la contratación foránea de algunos productos muy concretos, fundamentalmente porcelánico pulido. Este es el caso, entre otras empresas, de Navarti. “Nosotros hemos adquirido el compromiso de trabajar con una empresa china, que dedica una línea sólo para nosotros, bajo nuestro propio control de la producción”, indica Mejías, quien añade que “todo lo que nosotros comercializamos con nuestra marca es también nuestro producto, eso sí, poniendo el Made in China en nuestras cajas y explicando siempre dónde lo producimos. Lo único que perciben nuestros clientes es un producto con unos estándares de calidad de los cuales responde Navarti, gracias a su marca y a su prestigio en el mercado”.
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